Inicio
Blog

Cuánto dinero pierdes por pacientes ausentes

Hay ingresos que pierdes sin que aparezcan como cancelación, porque la cita nunca llegó a concretarse. Un paciente pregunta, elige hora, llega al pago y algo lo interrumpe. Sin un sistema que lo recupere, esa plata desaparece sin que nadie la contabilice como pérdida.

Profesional de salud revisando su celular con notificaciones de WhatsApp mientras un espacio vacío en su agenda representa citas perdidas que no se concretaron
Michell Reyes
Content Manager y periodista
2/2/2026
Contributors

Te llegó un mensaje. Alguien preguntando por una hora. Le respondiste, le diste opciones. Y después: silencio. O visto.

A veces ni siquiera es eso. A veces el paciente sí entró a tu perfil de Encuadrado, eligió una hora, llegó hasta la pantalla de pago y lo dejó ahí. Porque lo interrumpieron. Porque no encontraba la tarjeta. Porque dijo «lo hago después». Y ese después nunca llegó.

¿Cuántas veces pasa esto al mes? ¿Dos? ¿Tres? ¿Más?

Los datos dicen que pasa bastante más de lo que la mayoría cree.

Cuánta plata pierde cada profesional por pacientes ausentes

Encuadrado midió cuánto recuperan al mes los profesionales que activan un sistema de recuperación de citas con el Plan Avanzado. Estos son los promedios reales por especialidad, en pesos chilenos:

  • Cada psicólogo recuperó en promedio $293.625 al mes en citas que antes se perdían.
  • Cada nutricionista recuperó en promedio $450.915 al mes.
  • Cada médico recuperó en promedio $623.896 al mes.
  • Cada psiquiatra recuperó en promedio $1.090.500 al mes.

Eso es dinero que ya estaba en camino. Pacientes que ya habían mostrado intención de agendar. Que eligieron una hora. Que llegaron al pago. Y que por alguna razón no completaron el proceso.

Sin un sistema que los recupere, esa plata desaparece. Sin que nadie la contabilice como pérdida.

¿Por qué se caen si ya estaban a punto de agendar?

Porque la vida interrumpe. Agendar una hora de salud desde el celular compite con todo lo demás que pasa en la pantalla de una persona: notificaciones, WhatsApp, niños, trabajo, transporte.

El patrón más común es este: el paciente entra al perfil, ve disponibilidad, elige una hora, llega a la pantalla de pago y en ese momento algo lo distrae. Cierra la aplicación, se le olvida y no vuelve. No es que no quisiera la hora. Es que el momento pasó y nadie le recordó.

Eso no es una cancelación. Es una intención que no cerró. Y para un profesional independiente que no tiene recepcionista ni equipo administrativo, detectar y recuperar cada una de esas intenciones de forma manual es imposible.

Cómo funciona la recuperación de citas

Cuando un paciente comienza a agendar pero no completa el pago, se activan tres mecanismos de forma automática:

En el perfil: si el paciente vuelve a entrar, le aparece un mensaje para retomar su reserva con un botón directo para pagar. No tiene que buscar la hora de nuevo. Todo está guardado.

Por correo electrónico: a los 7 minutos de haber abandonado el proceso, recibe un correo automático con el asunto «Tu hora está casi agendada» y un enlace para completar el pago. Siete minutos es la ventana en la que la intención todavía está fresca.

Por WhatsApp: a los 15 minutos, recibe un mensaje de WhatsApp recordándole que su hora aún no está agendada, con un botón para pagar. Este es el canal con mayor tasa de conversión: el 11,7 % de estos mensajes terminan en pago completado.

Tú no haces nada. No escribes, no recuerdas, no persigues. El sistema detecta la intención incompleta y la recupera por ti. Mientras tú estás atendiendo a otro paciente, creando contenido o cenando con tu familia.

La cita que no se cancela es la más cara

Cuando un paciente cancela con anticipación, al menos sabes que perdiste ese espacio y puedes intentar llenarlo. Pero cuando alguien llega hasta el pago y no completa, esa cita nunca existió en tu agenda. No hay cancelación registrada. No hay hueco visible. Solo una conversación o un intento que murió en silencio.

Eso hace que sea el punto ciego más costoso de una consulta independiente. Porque no se mide. No hay una métrica en tu cabeza que diga «este mes perdiste 5 citas que estaban a un clic de concretarse». Simplemente no entraron.

Ahora multiplica eso por meses. Si eres psicólogo y pierdes $293.625 al mes, en un año son más de $3.500.000. Si eres médico, son más de $7.400.000. Si eres psiquiatra, más de $13.000.000 al año. Todo en citas que ya estaban prácticamente agendadas.

El efecto compuesto que nadie menciona

Los números anteriores son lo que se recupera en un solo mes. Pero hay algo más importante: muchas de esas citas recuperadas son de pacientes nuevos que inician un proceso de sesiones recurrentes.

Supongamos que el sistema te recupera 3 pacientes nuevos en enero. En febrero, esos 3 pacientes siguen viniendo porque ya están en proceso, y el sistema te recupera 3 más. En marzo tienes 9 pacientes adicionales que no existirían sin la recuperación. Y así cada mes.

Lo que empieza como un porcentaje modesto se convierte en crecimiento compuesto. No son solo $293.625 o $623.896 al mes. Es eso multiplicado por la vida útil de cada paciente recuperado.

¿Por qué se pierden las citas en primer lugar?

No es porque tus pacientes no quieran ir. Es por cómo funciona la dinámica cuando una sola persona gestiona todo.

Tiempo de respuesta. Un paciente que escribe a las 9 de la noche y recibe respuesta a las 9 de la mañana del día siguiente tuvo 12 horas para buscar alternativas, distraerse o simplemente olvidar que escribió. En salud, donde la decisión de agendar suele venir de un momento de motivación o urgencia, cada hora de demora reduce la probabilidad de que la cita se concrete.

Falta de seguimiento automatizado. Cuando un paciente dice «déjame ver mi agenda y te confirmo», ¿cuántas veces le escribes al día siguiente para cerrar? Si la respuesta honesta es «a veces» o «cuando me acuerdo», estás dejando ingresos en la mesa. No por negligencia, sino porque no te da para hacer seguimiento manual a cada conversación abierta mientras atiendes pacientes.

Citas confirmadas sin recordatorio efectivo. El paciente agendó, pero no apareció. No hubo recordatorio previo que pidiera confirmación activa. Sin un sistema que detecte la ausencia de confirmación y actúe —ya sea recordando de nuevo o liberando el espacio para alguien más—, ese hueco en tu agenda se pierde.

No es que no quieras esos pacientes. Es que una persona no puede con todo.

Esto es lo que hay que decir sin rodeos: si gestionas tu consulta solo, algo siempre se va a caer. Atender pacientes, responder mensajes, crear contenido, administrar pagos, hacer seguimiento a cada conversación abierta y tener una vida fuera de la consulta son demasiadas cosas para una persona.

Y lo que se cae primero siempre es el seguimiento, porque no es urgente. Pero resulta que es donde está el dinero.

La solución no es ser más organizado ni levantarse más temprano. Es que las tareas que no requieren tu criterio clínico dejen de depender de ti. Detectar un pago incompleto, enviar un recordatorio a los 7 minutos, mandar un WhatsApp a los 15. Nada de eso necesita que lo hagas tú. Pero si nadie lo hace, la cita se pierde.

¿Cuántas citas se te escaparon este mes?

No es una pregunta retórica. La próxima vez que mires tu agenda y veas huecos, pregúntate cuántos de esos espacios vacíos no son realmente vacíos, sino intentos de agendamiento que no cerraron. Pacientes que sí querían venir. Que eligieron hora. Que llegaron al pago. Y que por 30 segundos de distracción, no completaron.

Esos pacientes existen. Y con el sistema correcto, vuelven.

Si quieres entender cómo funciona la automatización completa del agendamiento por WhatsApp, escribimos una guía detallada acá: Cómo automatizar WhatsApp para reservar horas en tu consulta →

Tu asistente virtual, tu tranquilidad asegurada

Michell Reyes

Content Manager y periodista

Estratega de marca integral y periodista | storytelling social | contenido con propósito | más de 8 años contando historias que conectan

Al Cuadrado2, el blog de Encuadrado

El lugar donde el profesional independiente viene a aprender y prepararse. Inscríbete aquí para recibir un resumen semanal, invitaciones a eventos y más.
We care about your data in our privacy policy.
¡Listo! 🎉 Gracias por suscribirte al newsletter
Algo salió mal. Por favor intenta de nuevo