15 tipos de pacientes que tendrás que ayudar

Thomas Maremaa

15 tipos de pacientes que tendrás que ayudar

Los tipos de pacientes con los que un médico se puede encontrar a lo largo de su experiencia profesional pueden ser muchos, así como cada persona es única, con una personalidad particular, así puede ser su reacción ante cualquier problema de salud que presente.

En este sentido, el médico debe estar preparado para saber qué hacer frente a cada tipo de paciente, y desarrollar una buena gestión emocional ya que la forma como se sienta tratado el paciente, impactará en su respuesta y mejoría ante la enfermedad. Es aquí donde poder detectar oportunamente los perfiles de los pacientes permite al médico partir de una base que le servirá de apoyo para brindar su mejor servicio.

¿Cuáles son los beneficios de poder reconocer a cada tipo de paciente que va a tu consulta?

Lo que se busca a través del reconocimiento de cada tipo de paciente, es poder elaborar un mensaje que se adapte a la personalidad de cada uno.  Es evidente, que un profesional de la salud empático, estará en capacidad de valorar las emociones particulares de cada paciente, su punto de vista, ya que son seres humanos diferentes, este es un aspecto de la medicina que se vuelve cada vez más importante en la sociedad actual.

Háganos un recorrido por los 15 posibles pacientes a los que, como médico, tendrás que ayudar.

1.-Pacientes agradables

Los pacientes agradables son los más fáciles de cuidar. Generalmente, la mayoría de los pacientes se encuentran dentro de esta categoría. Ahora, existe un problema con este tipo de pacientes, y es que, debido a su simpatía, como médico puedes estar tentado de ser demasiado optimista, influyendo en la toma de decisiones, cuando en algunos casos, la realidad dice lo contrario.

Aquí lo importante es que como profesionales de la salud, no se debe perder de vista la objetividad, y poner especial atención a las pruebas realizadas a éstos pacientes, a fin de verificar que su actitud positiva no es solo producto de su personalidad, sino que realmente está sano y fuera de peligro.  

2.- Pacientes valientes

Es esta categoría entran aquellos pacientes que poseen mucha fuerza emocional, debido a esto pueden afrontar con entereza una situación difícil o diagnóstico relacionado con su estado de salud, aunque éste sea muy duro.

Como médico, seguro encontrarás a pacientes con estas características, suelen trasmitir mucha seguridad, y aportan muchas experiencias significativas a quienes están en su entorno.

3.-Pacientes que no cumplen

Estos pacientes resultan muy frustrantes, como caso clínico, son los que te dan la impresión de que no les importa su situación y les da igual cumplir o no con el tratamiento prescrito.  Sin embargo, asisten continuamente a la consulta quejándose constantemente de los mismos malestares que lo trajeron a tu consultorio; dentro de esta categoría se encuentran aquellos pacientes que se han enfermado por un vicio, el cigarrillo, por ejemplo, pero nunca se proponen dejar de fumar.

4.- Pacientes enfadados

Hay pacientes que no reaccionan bien ante un mal diagnóstico, y en este caso, la molestia se apodera de ellos, se enfadan con la vida, llegando incluso a llenarse de ira. Ten presente que, en algunos casos, la ira es un mecanismo de defensa que desarrolla el paciente cuando se enfrenta a una emoción subyacente, donde entran la depresión, la ansiedad o el miedo.

En este caso es muy importante que cuentes con un protocolo claro y definido para estas situaciones. Recuerda que los pacientes que se muestran agresivos, con enfado o que no cumplen, generalmente se ajustan a determinados patrones. Con los protocolos se puede establecer un diálogo adecuado, y algo muy importante, te debes proteger ante este tipo de situaciones que pueden representar algún tipo de peligro.

Algunos consejos que puedes poner en práctica si el paciente se muestra poco receptivo o agresivo, son los siguientes:

  • Muéstrate interesado por sus problemas y hazle saber que tienen solución
  • Usa las expresiones faciales, son importantes. Trata de sonreír con tranquilidad, eso le trasmitirá seguridad y empatía.
  • Escucha a tus pacientes con atención y respeto
  • Por ninguna razón discutas con tus pacientes, ni entres en diálogos que no sean constructivos, debes ser asertivo y a la vez educado/a.
  • Reconoce si te has equivocado, ofrece soluciones alternativas

5.- Pacientes manipuladores

Estos pacientes son los que se han vuelto expertos en conseguir lo que quieren, no les importa si es bueno o no para ellos o para los demás.  Como médico debes ser capaz de reconocerlos, a veces no es tan fácil detectar a un paciente manipulador, por eso debes estar alerta y evitar «ceder» ante sus trampas sobre todo cuando sabes que lo que quiere no es lo mejor para su salud y bienestar.

6.- Pacientes exigentes

Con este tipo de pacientes experimentarás mucho cansancio, porque casi siempre son agobiantes. Requieren y de hecho exigen, mucha atención, prepárate para saber poner límites, sin llegar a ser grosero o mal educado, debes dejar claro qué puedes y debes hacer por ellos, sin sobrepasar tus limitaciones.

7.- Pacientes directos

A estos pacientes les gusta estar al mando, siempre quieren controlarlo todo. Siempre andan expresando lo que quieren y esperan que tú como médico, les obedezcas, están constantemente en desacuerdo con los que dices, por eso debes llenarte de energía, valor y afianzarte en tus conocimientos, porque de hecho la mayoría son personas que les gusta estudiar e indagar mucho sobre los temas que quieren poner en discusión.

8.- Pacientes ansiosos

Existen muchas categorías de pacientes ansiosos, es importante tener una clasificación, puesto que su ansiedad puede ser producto de una deficiencia física o emocional, en ambos casos necesitan ser tratados con la mayor tranquilidad. Los casos más extremos se presentan en pacientes hipocondríacos, estos son los que llaman a urgencias por el más mínimo dolor o sospecha de alguna enfermedad.

9.- Pacientes depresivos:

Los pacientes con trastorno depresivo presentan síntomas como tristeza, pérdida de interés en las actividades cotidianas y falta de concentración. Asimismo, pueden presentar arrebatos de enojo, frustración e irritabilidad, aunque sea por asuntos de mínima importancia. Estos pacientes suelen mostrar poco interés por las actividades de la vida diaria, incluso se muestran apáticos a las relaciones sexuales, a realizar ejercicio físico  o a compartir cualquier pasatiempo con los miembros de la familia o con un ser querido.

El paciente suele describir un sentimiento de tristeza que se sale de lo normal, por lo que para él es una vivencia nueva y diferente a cualquier otra que haya experimentado. Seguramente en su historia clínica se reflejará una reducción en la respuesta emocional ante ciertas situaciones, y en un examen físico o análisis de sangre no se reflejarán grandes cambios, por eso muchas veces su queja no es un malestar físico, sino en una sensación de miedo y angustia frente a este bloqueo emocional que lo aqueja y que tiene que ver directamente con su salud mental.

10.- Paciente inseguro

La principal característica de estos pacientes es la inseguridad a la hora de tomar decisiones. Al paciente inseguro se le debe dedicar mucho tiempo, ya que por sus características suele reflexionar más de lo normal ante la posibilidad de realizarse el tratamiento, siempre pondrá objeciones relacionadas con los efectos secundarios que le podría ocasionar.  

Por ello, como médico necesitas poder concienciarlo acerca de su problema, recalcando los beneficios de llevar a cabo tus recomendaciones, cambiar su estilo de vida así como tomar el tratamiento indicado. Sin embargo, no dejes de lado tu actitud empática y tranquilizadora, pon en práctica la escucha activa, así harás que se sienta más seguro y seguramente te ganarás su confianza.

11. Paciente racional

Estos son los pacientes que poseen una mentalidad analítica, no son como la mayoría de las personas, ya que son lógicos, directos, son de los que habitualmente llegarán a tu consultorio contándote lo que les pasa con hechos concretos, y probablemente manteniendo las distancias.

En estos casos, tal vez lo mejor es no andar con muchos rodeos y ofrecer un plan de tratamiento detallado, explicándole a este paciente que es lo que le está sucediendo exactamente y cuál es la mejor manera de solucionarlo. Debes mostrarle de forma organizada toda su situación con estadísticas, datos, pruebas, las cuales serán muy útiles para explicarles las probabilidades de éxito en su tratamiento a corto o largo plazo.

12. Paciente con miedo

Estos casos son muy comunes por diversas razones, así que, si quieres garantizarle al paciente bienestar y confort durante su visita, la recomendación es que te apoyes en la posibilidad de aplicarle un sedante consciente. También puedes gestionar la relación con tu paciente hablando con él antes de empezar el tratamiento, que sienta que, si necesita parar, lo harás, esto mejorará su estado de ánimo. Con estas opciones la experiencia clínica de un paciente con miedo podría mejorar enormemente.

13.-  Paciente emocional

El paciente emocional, es una persona muy extrovertida, pero a la vez sentimental, a la mayoría le emociona hablar. Por esta razón, es muy importante que le dediques todo el tiempo que sea necesario a la conversación, la consulta será un buen momento para mostrarte  cercano y explicarle detalladamente cómo vas a ayudarlo a solucionar su problema.

14.- Paciente colaborador

Uno de los pacientes ideales es sin duda, el paciente colaborador.  Es un paciente agradable, viene dispuesto a ponértelo todo fácil, quiere ayudar y cooperar en todo lo necesario. Tiene una actitud muy positiva, de él siempre escucharás frases como “buenos días”, “muchas gracias” y se mostrará motivado a lograr los mejores resultados, independientemente de cual sea su caso.

15.- Paciente que se niega a aceptar la enfermedad

Por último, te presentamos a un paciente bastante difícil de tratar, es el que se niega a aceptar que está enfermo. No cometas el error de confrontarlo, aunque la mayoría te aconseje que es el mejor método de hacerlo entrar en razón, ya que esto lo puede llevar a experimentar frustración, depresión y decaimiento, contrariamente a lo que se busca, que es mejorar su estado de salud.

Es muy importante tener una estrategia definida a la hora de tratar este tipo de pacientes, esta estrategia debe contemplar la posibilidad de explicarle tanto al paciente como a sus familiares, toda la información que requieran, asimismo, el médico debe:  

  • Adecuar su lenguaje y exigencias relacionadas con el tratamiento de forma que el paciente lo pueda comprender con facilidad.
  • Explicar con claridad cuáles son las causas de los síntomas
  • Establecer objetivos terapéuticos de forma clara y precisa.
  • Acompañar al paciente y los familiares durante el proceso.
  • Aconsejar al paciente y familia recibir apoyo psicológico para aminorar el conflicto.

Finalmente, algo muy importante que como profesionales de la salud, los médicos deben tener en cuenta, es que además de curar, su rol debe ser el de tranquilizar y educar a los pacientes en todo lo referente a los aspectos de su enfermedad y ayudarlo a vencer el miedo.

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Escrito por
Thomas Maremaa
Co-founder & CEO
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