Un paciente de psicología sin reembolso automático completa en promedio 7 sesiones. Con reembolso automático, completa 13. La diferencia no es clínica. Es administrativa.
.jpg)
Un paciente va a su primera sesión. Le sirve. Quiere seguir. Pero después tiene que entrar a la página de su isapre, subir la boleta, completar un formulario, esperar.
La próxima semana, lo mismo. Y la siguiente.
En algún momento, deja de ir. No porque el tratamiento no funcionara. Porque el trámite pesó más que la motivación.
Esto pasa más de lo que parece. Y los datos lo confirman. Así lo comunicamos en los Informes de Medicina, Psicología, Pisquiatría y Nutrición Independiente 2025 de Encuadrado.
Medimos la retención de pacientes según si el reembolso se gestiona automáticamente o si el paciente tiene que hacerlo manual.
Psicología
Sin reembolso automático: 69,7 % de retención. Con reembolso automático: 92,1 %.
Sin reembolso, un paciente completa en promedio 7 sesiones. Con reembolso, completa 13.
Casi el doble.
Psiquiatría
Sin reembolso automático: 53,9 % de retención. Con reembolso automático: 70,8 %.
En psiquiatría, la continuidad es crítica. Los tratamientos farmacológicos requieren controles para ajustar dosis y evaluar efectos. Un paciente que abandona a mitad de camino puede dejarlo en un momento donde la interrupción genera riesgos.
Con reembolso automático, 7 de cada 10 continúan. Sin él, 5 de cada 10.
Medicina
Con reembolso automático: 63 % de retención.
Los pacientes completan casi una consulta más por tratamiento. En medicina, donde muchos diagnósticos requieren seguimiento, esa consulta adicional puede ser la diferencia entre un tratamiento que se cierra y uno que queda en el aire.
Nutrición
Con reembolso automático: 55 % de retención.
Más de 1 de cada 2 pacientes continúa. En una especialidad donde los resultados dependen de la constancia, eso es significativo.
El reembolso manual es fricción.
Después de cada sesión: recordar pedir la boleta, guardarla, entrar a la isapre, completar el formulario, adjuntar, esperar. Si el paciente tiene varias sesiones al mes, el trámite se multiplica.
No es que no quiera el reembolso. Es que el esfuerzo de pedirlo compite con todo lo demás. Y en algún momento, la incomodidad del trámite se asocia con la incomodidad de ir.
Cuando el reembolso es automático, esa fricción desaparece. El paciente paga, el sistema envía la solicitud, el dinero vuelve. Sin formularios, sin archivos, sin recordar.
El tratamiento deja de competir con el trámite.
Ingresos más predecibles. Un paciente que completa 13 sesiones genera más que uno que completa 7. Y no dependes de buscar pacientes nuevos para reemplazar a los que abandonaron.
Tratamientos que se cierran. En psicología, un proceso tiene un arco. En psiquiatría, fases. En nutrición, etapas. Cuando el paciente continúa, puedes hacer tu trabajo hasta el final.
Menos abandono por razones no clínicas. Perder un paciente porque el tratamiento no sirvió es una cosa. Perderlo porque le dio pereza el trámite es otra. La segunda es evitable.
El paciente vincula su isapre una vez. RUT y clave. Listo.
A partir de ahí, cada sesión pagada genera una solicitud de reembolso automática. El paciente no entra a ninguna plataforma. No completa ningún formulario. El dinero vuelve a su cuenta.
Para el profesional: una razón menos de abandono. La barrera administrativa desaparece. Lo único que queda es el tratamiento.
Conoce cómo funciona Encuadrado →


Content Manager y periodista
Estratega de marca integral y periodista | storytelling social | contenido con propósito | más de 8 años contando historias que conectan